Como un gato que va sin rumbo ni hogar definido en la vida, Jimmy, es la clase de sujeto que piensa que la vida es una sola, que hay que disfrutarla al máximo, que el cuerpo hay que cuidarlo porque es uno solo, que el amor no es un impedimento para hacer las cosas que se quieren y que el éxito que se tenga en ella, es de carácter individual.
Mientras yo me muevo en varias contradicciones conmigo misma, nunca me había imaginado cuanto se puede escribir sobre un desconocido. O lo que es peor aun. Que tanto me desconozco yo como para enfrentarme a esa sensación de la niñez de nuevo, en donde yo tengo que buscar y tratar de agradarle a alguien, dejando a un lado mi red social perfectamente establecida.
Que vueltas en las que nos pone la vida.
Para este sujeto yo no era nada, nadie, no soy la clase de chica en la que se interesa y busca conquistar. No creo que haya actuado como si quisiera impresionarme, aunque esto suene a cliché, en realidad, al pasar tan desapercibida de alguna manera, siento que llegué a algo muy profundo.
Primer día, viernes 10:18 A.M.
Jimmy Christopher Parr… todo lo que sé.
Al buscar su salón me di de nuevo contra la pared por varios asuntos subjetivos, que para una persona que se deja permear más de la vida, hubieran pasado desapercibidos. Para Sara, eran todo un mundo.
Empecemos por que había que buscar el salón, porque su profesor de entrada me hizo presentarme y explicar quién era y lo que iba a hacer.
Si, bueno... yo me llamo Sara, soy estudiante de Comunicación Social de esta universidad, voy hacerle una sombra a Jimmy, una idea de Juan José Míllas, me gusta caminar, voy a sentarme en esa silla, hay miradas extranjeras, siento desconsuelo, incertidumbre y un alumno japones que tenia una cara permanente de sonrisa, me hace sentir aun más incómoda por no poder reírme en su cara.
Pasaron varias horas y dejé de sentirme así, entonces entendí varias cosas: Jimmy es de Estados Unidos, de Washington capital, tiene 24 años, le encanta viajar y cumple a carta cabal el estereotipo del alma libre. Lástima que en este caso, su tiempo y disposición dependan de lograr pasar un examen para su pregrado en Relaciones Internacionales.
Es de esas personas que te confunden. Parece estar muy concentrado pero es absolutamente distraído, aunque es totalmente entendible debido al tema de la clase. No habla mucho, pero da apuntes sin sentido. Es gracioso y siempre trata de estar lo más cómodo posible. No le interesa preocuparse, en realidad su vida ha sido demasiado cómoda como para preocuparse por algo ahora. De vez en cuando mueve la cabeza, acomoda los pies y todo en él se mueve en una ambivalente burbuja de Amabilidad, Distancia y Disposición. Es muy extraño...
Rizos cortos y dorados, ojos verdes, piel blanca. Este “man” no camina, vuela, huele a sándalo, pero como si no fuera complicado olerlo por la distancia o la indiferencia que hay entre los dos, a veces huele a lavanda. Lo único que pienso es: "este man es toda una trapeadora".
Su clase acaba, el almuerzo, menos mal, estaba muriéndome de hambre y de aburrición.
En el restaurante los dos pedimos lo mismo. Él, cómo cuida su figura más que yo, come una ensalada adicional. Yo lo observo, escribo cosas, y continuamos la tarde en más clases de español. Respiro profundo y pienso en lo difícil que es adecuarse a otro idioma. Preposiciones subjuntivas, que forma de pasar un viernes en la tarde cuando se tienen 22 años. “Para mí no hay nada más importante que el tiempo para estudiar. Es un espacio sagrado y sin importar en qué lugar del mundo esté, no permito que nada se entrometa”.
Su profesor es más amable que en la mañana. Los dos estamos sobresaturados de sustantivos, adjetivos y la clase finalmente acaba después de dos largas horas. Yo fumo un cigarrillo y nos acostamos en unos sillones en la biblioteca. Hablamos de música, sitios de la ciudad, la conversación es bastante agradable. “Nunca he ido al centro. Varias personas que conozco me han hablado de él y no es un lugar que me llame la atención. La verdad me parece peligroso”
Jimmy es perezoso. Fuma de vez en cuando, tiene buena disposición en su estudio y trabajo, es simpático y sabe bien como capturar la atención de una que otra grilla por ahí. Todo se basa en esa pose de extranjero difícil. Al parecer nada importa y si algo llega por añadidura de la vida, es bien recibido.
Ya han pasado 4 horas, y todavía sigue siendo un perfecto desconocido. No es fácil descifrar a alguien, es como al principio, absolutamente distante. Por lo general hay una muy buena actitud. Yo pienso, Dios, no está con su familia, se la ha pasado viajando muchos años, terminó con su novia hace unos meses, está en un país que no es el suyo, ¿Cómo hace para seguir?
Nos reímos mucho rumbo a la “Academy”. Espero que sea diferente a lo de la mañana. Cuando caminábamos le pregunté si estaba hastiado de mi… Muy amablemente me responde: “si quieres puedes venir a la clase, estás más que invitada”.
De pronto empezó a interesarle lo que he escrito todo el día. Mira las notas, me pregunta cosas. Que situación más extraña. Si hubiera sabido lo que pasaría este día, lo hubiera pensado un poco mejor cuando me delegaron esta sombra en mi clase.
Casualmente tenemos muchas cosas en común. Música, formas de ver a la gente, películas y los dos siempre estamos de afán, aunque debo reconocer que él es de un suicida impresionante. Se le abalanza a los carros como si estos no pisaran o mataran. Esto me asusta un poco.
Su estudiante se llama Natalia. Es ingeniera y está en un nivel bastante avanzado. Ha sido dedicada y eso le gusta a Jimmy. Al llegar al centro ella lo llama para avisarle que se demoraba un poco, él lo único que le dice es: “Natalia, is your time”. La clase es de 5 a 7. Cuando esta chica llega, la clase empieza, nos presentan, él le explica una serie de cosas, yo no entiendo un comino y comienzo a mirar alrededor. Leo una flecha que dice, evacuation route. Río cuando en una oración escucho ebrias. Entonces pienso, si, ebria debería estar yo este viernes con mis amigas. Trato de poner atención a su clase, pero soy una ignorante que solo ríe en silencio. Él le pasa una simulación de examen; "take a moment" y yo me despeluco un poco.
No me siento aprisionada a pesar de la lluvia, estoy feliz. Sigo mirando a mí alrededor y veo una abejita mal dibujada con un letrero muy acorde a el momento: "dont beelate" y ahora sí quiero salir de ahí.
Al dar la clase es paciente, gracioso, corrige constantemente a Natalia. Veo letreros por todos lados, es una casa grande, vieja, pero bien reformada. Tiene una luz artificial que incomoda un poco mis ojos, pero esta tarde todo lo soporto. ¿Ya mencioné que toda la clase es en inglés?
Al dar la clase es paciente, gracioso, corrige constantemente a Natalia. Veo letreros por todos lados, es una casa grande, vieja, pero bien reformada. Tiene una luz artificial que incomoda un poco mis ojos, pero esta tarde todo lo soporto. ¿Ya mencioné que toda la clase es en inglés?
Lo he hecho reír varias veces. No le gusta que le invadan su espacio. Lo que es una contradicción conmigo aquí. Es bastante grosero en su idioma y de un momento para acá, le interesa hacerme reír. 6:30 pm y llueve torrencialmente.
Al final de la noche lo acompaño a comer a Picolo. Hablamos de cine, tomamos una cerveza y me considera su amiga. Le explico que no quiero atropellar su intimidad y que esto solo es una sombra. osea, un trabajo de la universidad.
Nos despedimos y al montarme al bus, pienso que mientras muchos jóvenes como él están en Estados Unidos midiéndose esos trajes elegantes hechos a la medida, que van a acompañarlos por el resto de su vida, o consiguiéndose una linda esposa para decorar la casa del ostentoso suburbio, este chico esta aquí, en Medellín, queriendo romper el esquema del gringo que viene a consumir droga o a levantarse viejas.
Así que me agrada.
Así que me agrada.
Segundo día
En medio de encuentros esporádicos en la universidad, quedamos un día en que iba a conocer su casa. Quizás porque no puedes hablar de alguien hasta que no ves cómo vive, en dónde duerme, qué lee, qué música escucha, cómo se relaciona con la gente con la que convive, qué televisión ve, etc.
Miércoles, 3:25 P.M.
Nos encontramos. Yo termino un tinto y el come sandia. Ahora ya hay un poco más confianza. Caminamos alrededor de siete cuadras y yo me desespero un poco, no porque no me guste caminar, si no porque me molesta cuando no sé hacia donde voy.
“Un edificio familiar llamado Barioska, por el segundo parque de Laureles”. Me dice al rato.
Subimos hasta el cuarto piso, estaba llena la casa pero la gente era muy amable. Hablamos toda la tarde, miro su cama y parece nervioso, prende el televisor, ESPN, sus libros: literatura, novelas, Paulo Coelho, cuentos…y en ese momento, como si me hubiera atropellado un carro, vuelvo a mirar ¿Paulo Coelho?
Me siento un poco mareada y me levanto para ir al baño. Cuando vuelvo, la actitud de él hacia mí había cambiado, y no sé por qué, su habitación empezaba a oler a loción de hombre.
Obviamente al proponerle que me dejara ser su sombra tenía cierta malicia, lo reconozco. Yo quería conocer a ese man sexi y extranjero engreido, pero no había de mi parte un interés grande como finalizarar en un beso, encuentros esporádicos o simplemente sexo. La atracción no era tan fuerte como para eso.
¿Sara, además de ser mi sombra, qué más quieres?
Huy
Pragmatismo
Sara... Sara sale despavorida.
Quizás por todo esto, escribir esta sombra se me volvió problemático. Durante algunos días los papeles se cambiaron y fue él quien empezó a ser la mía.
Llamadas, regalos, shows de celos por otros manes con los que tomaba tinto. Jesús, que situación más incomoda.
Querrás saber que no fui capaz de romper su corazón, así que de una manera muy educada y al mejor estilo de grilla tercermundista que soy, le hice saber que no me interesaba, que lo apreciaba, pero que solo había sido un trabajo y que en este papel iba a quedar solo la experiencia de haber compartido con un perfecto desconocido. Esto Jimmy, solo iba a ser una sombra.


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